Raton que solo conoce un agujero pronto cae del gato en el garguero.
Comer y sorber, no puede ser.
Antes me muero que prestar dinero.
A quien dan, no escoge.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Los difuntos, todos juntos.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Si vives de fiado, vives señalado.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
Alma sin amor, flor sin olor.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
No hay tu tía.
En guerra los estados, los libros cerrados.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Dar una fría y otra caliente.
Ocurre en las mejores familias.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Quien acomete vence.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.