A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
El sueño es alimento de los pobres.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
El sol de enero, poco duradero.
El mosquito de uno es el camello de otro.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El que deja una herencia, deja pendencias.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Quien siempre adula se quema las mangas
Eso es regar fuera del tiesto.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Pedir más es avaricia.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Septiembre benigno, octubre florido.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
El que no cojea, renquea.
Buey muerto, vaca es.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Claridad, y no en el caldo.
Donde se está bien nunca se muere
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.