La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Cazador con levita, quita, quita.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
No cantes victoria antes de tiempo.
O Cesar, o mierda.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
A la larga, lo más dulce amarga.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
De cuentos suele irse a chismes.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Una buena bota, el camino acorta.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Quien roba una vez, roba diez.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Quien sabe, sabe.
De cabo a sargento, y no está contento.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Sal derramada, quimera armada.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Todas las cosas pasan como el viento.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.