Ser lento en dar es como negar.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Para todo perdido, algo agarrado.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
La lengua larga es señal de mano corta.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Bollo crudo, engorda el culo.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Mallorquina, puta fina
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Se las sabe por libro
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Hablar más que lora mojada.
Los cascos salen a la botija.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Bebo poco, más quierolo bueno.
A más años, más desengaños.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Amigo lejos, amigo muerto.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Cada uno se apaña según tiene maña.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Esta lloviendo sobremojado
A dineros dados, brazos quebrados.