No hay ladrón sin encubridor.
No tocar pito.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
La impureza, pesa.
Un deber fácil no es un deber
Nadie regala nada a humo de pajas.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
El buen hijo a su casa vuelve.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Amistad de juerga no dura nada.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
La religión cala siempre en los estratos pobres
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Es el tercero en discordia.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Estas son de mi rodada.
Ayer putas y hoy comadres.
Principio quieren las cosas.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.