Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
A casa nueva, puerta vieja.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Cantando se van las penas.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Quien te quiere, te aporrea.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
De todas maneras, aguaderas.
La letra mata, su sentido sana.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Querer sanar es media salud.
Lancha La no pasa en balde.
A perro viejo no cuz cuz.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Se queja más que la llorona.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Comida sin hospitalidad es medicina.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
A fullería, cordobesías.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
A dos palabras tres porradas.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Pintada en los WC.
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
No hay medicina para el miedo.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.