Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Junio brillante, año abundante.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Dama tocada, dama jugada.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Caballo de andadura poco dura.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Si vas a morir, muere llenito.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Para alcanzar, porfiar.
Se llena antes el ojo que el papo.
Antes de mil años, todos seremos calvos.
La práctica perfecciona.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Arroz pasado, arroz tirado.
De sol de tarde, Dios te guarde.
El que es sabio nunca enceguece.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
No se pierde lo que se dilata.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Está más "pegado", que mosca en melado.
No te acostumbres a lo que no dure.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
Más vale poco que nada.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
El huevo, mientras más cocido, más duro.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Vivir juntado es igual que casado.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Date prisa, pero no corras.
Barba bien bañada, medio rapada.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.