El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Mucho ojo, que la vista erro.
Refranes de viejas son sentencias.
La leña cuando más seca más arde.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Salud perdida, salud gemida.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
El buey solo bien se lame.
Hablar con lengua de plata.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Siembra temprano, poda tardío y recogerás grano y vino.
La mala cama hace la noche larga.
Ojo al parche.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Poco y en paz, mucho se me haz.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Lo que hoy parece, mañana perece.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Sacar las castañas del fuego.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
El tiempo vuela, que se las pela.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Bodas en Mayo, males las llamo.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Hermanos hay tanto por hacer!
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Hay más días que longanizas.
Bien urde quien bien trama.
Sirva de algo mientras se muere.
Mal oledor, mal catador.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Hacer algo de cayetano.