A mala suerte, envidia fuerte.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Si no sobra es que falta.
En Agosto y enero para tomar el sol, no te pongas el sombrero.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Entre menos burros, más choclo.
El dedo malo, se corta y se vota.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
[inicio del curso].
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Hijo casado, vecino airado.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Yerro es ir de caza sin perro.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Ve tu camino para no tropezar.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Desbarata hasta un balín.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Dos no riñen si uno no quiere.
Dame rojura y te daré hermosura.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.