La mujer buena, inapreciable prenda.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Más obrar que hablar.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
A viña vieja, amo nuevo.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
A la mujer y al mulo, en el culo.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
El que debe y paga, descansa.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Dame venta y te daré cuenta.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Más vale despedirse que ser despedido.
La mayor ventura, menos dura.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
El hombre pone y la mujer dispone.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Solo como Adán en el día de la madre
Jugar vive pared en medio del hurtar.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Las cosas en caliente pegan.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Culo sentado, hace mal mandando.
Año lluvioso, échate de codo.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Junta de cuatro, junta del diablo.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A cada puerta, su dueña.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Al melón maduro, todos le huelen el culo.