Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Irse por los cerros de Úbeda.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Lo dicho, dicho está.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Nacer de pie.
Pan y vino y carne, a secas.
El hombre es un animal de costumbre.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Del uso viene el abuso.
Para mi cualquier petate es colchon.
A donde va encuentra un problema
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Llenarle la cuenca a alguien.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Breve habla el que es prudente.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Este se mete como Juan por su casa.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Dale con que la abuela fuma.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
El que rompe, paga.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Dolor de viuda, bien poco dura.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Tal para cual.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
No sufras por calenturas ajenas.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Escoba nueva, barre bien.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Agua cocida, saludable y desabrida.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.