Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Comer en bodegón y joder en putería.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Boca sin dientes, casa sin gente.
El fraile, la horca en el aire.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Más groso que el Guelpa.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Mudarse por mejorarse.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Algún día, ahorcan blancos.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Hay gustos que merecen palos.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
La buena obra, ella misma se loa.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
La muerte es puerta de la vida.
Las dilaciones son peligrosas.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Cara de beato y uñas de gato.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Querer sanar es media salud.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia