Dar antes que amagar.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Bien o mal, casado nos han.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Cólera de amantes resurgir del amor
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Querer matar dos moscas de un golpe
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
A Dios, llamaron tú.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Bailarines en cojos paran.
El casado casa quiere.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Los cementerios están llenos de valientes.
Juicios tengas, y los ganes.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Volverse la albarda a la barriga.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Intimidades, solo en las mocedades.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Boca abierta, dientes de oro.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
La muerte, al pobre no se atreve.
Bolsa llena, quita las penas.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
De noche madrugan los arrieros.
A los locos se les da la razón.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cada gallina a su gallinero.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.