Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Más vale odiado que olvidado.
Dejar al gato con el pescado.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Llamame tonto y dame pan.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
¿Queres dormir al sueño?
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
La peor vejez es la del espíritu.
Más fea que un carro por debajo.
Amor por cartas son promesas falsas.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Arca abierta al ladrón espera.
La fe mueve montañas.
De uvas a peras.
El sol de Marzo, da con el mazo.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Agárrate, que hay curvas.
Hacer una cosa contra viento y marea.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Ama y guarda.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Cada panadero blasona de sus panes.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Quien tenga tiempo que no espere
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Harina mala, mal pan amasa.
A lo que no puede ser paciencia.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Mejor solo que mal acompañao.
Moneda a moneda se hacen las rentas.