No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Harina mala, mal pan amasa.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Guardas bien y no sabes para quien.
Saco de yerno, nunca es lleno.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
La zorra se conoce por la cola.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Esto está color de hormiga.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Hijo de tigre sale pintado.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Ante la duda, la Charly.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
El amor es de hermano y no de señor.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Jugar la última carta.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Para presumir hay que sufrir.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Maestro de atar escobas.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.