Cazador, mentidor.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Ya los perros buscan sombra.
A capa vieja no dan oreja.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Cada pardal a su espigal.
El burro adelante y la carga atrás.
De sabios es variar de opinión.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Si quieres que te siga el perro dale pan
A buen bocado, buen grito.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
El que manda, manda.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Mal mascado y bien remojado.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Mejor prevenir que lamentar.
Antes muerte que vergüenza.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
A gran arroyo, pasar postrero.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
La naturaleza proveerá.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Para el gusto se hicieron los colores.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Puso pies en polvorosa.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Luna con cerco, lluvia y viento.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.