A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
A poco pan, tomar primero.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Jugar a las cartas vistas.
A consejo ido, consejo venido.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Oye primero y habla postrero.
A tambor mayor, diana no.
El buey manso mató al amo.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Entre menos burros, más choclo.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Dando y tomando, no cabe engaño.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Está mal pelado el chancho.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El que rompe, paga.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Cazador, mentidor.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Por puerta abierta ladrones entran.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.