Me traen por la calle de la amargura.
Barájamela más despacio.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
A la mujer y al mulo, en el culo.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Cada cual es rey en su casa.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
La obra alaba el maestro.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
A casa vieja, portada nueva.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Manda, manda, Pedro y anda.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Hijo de gata, ratones mata.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Casa hecha, sepultura abierta.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Es tiempo de vacas flacas
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Dar al olvido.
Te casaste, te entera.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.