Detrás de la soga va el caldero.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
A la larga, todo se arregla.
Armas y dineros quieren buen dueño.
Contra el flato, bicarbonato.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
La lengua larga es señal de mano corta.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Corta despacio, que hay poco paño.
Ignora al ignorante.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Confía en lo que ves
Esto está color de hormiga.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Cuidado con la adulación
Aún queda el rabo por desollar.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Cada uno con su humo.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
No hay dicha, sino diligencia.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Al son que me tocan bailo.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.