Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Más barato es cuidar que edificar.
No te asombres por poca cosa.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
El pez muere por su propia boca.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Donde no hay harina todo es mohína.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Cuanto más se ama menos se conoce
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Al loco y al toro, dale corro.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
La última cuenta la paga el diablo.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Primero la obligación y luego la devoción.
No dar su brazo a torcer.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
A persona lisonjera no le des oreja.
Agua cocida, saludable y desabrida.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Guay del malo y de su día malo.
Joya es la fama para bien guardarla.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Llamar al gato, gato.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Quien bien quiere, tarde olvida.
A quien espera, su bien llega.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Le di la mano y me mordió los dedos.
Juego de manos es de villanos.
Saber es poder.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Cada cual ha de llevar su carga.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.