Palabra dicha, no tiene vuelta.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Tu hablar te hace presente.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Tanto pedo para cagar aguado.
Una manzana roja invita piedras.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Hombre prevenido vale por dos.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Buena fama es buena cama.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
El mejor marido, el que más ha corrido.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Más haces callando que gritando.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Hasta el rabo, todo es toro.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Mal ojo le veo al tuerto.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El temor modifica tu conducta.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
El agua tiene babosas.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Gente de montaña, gente de maña.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Más perdido que un moco en una oreja.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.