Cada tonto tiene su manía.
A los enemigos bárreles el camino.
La suerte nunca da, solo presta.
A donde las dan, allí las toman.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Valgan las llenas, por las vacías.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Llenar el tarro.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Donde hay hambre no hay pan duro.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
De la discusión surge la luz.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Santo que mea, maldito sea.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
A camino largo, paso corto.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
El pan con hartura y el vino con mesura.
La jodienda no tiene enmienda.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
La ley pareja no es dura.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
A buen santo te encomiendas.
Todo lo muy, es malo.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
A cántaro roto, otro al puesto.