Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Lo que hoy es, mañana no es.
El sol de enero, poco duradero.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Hoy no se fía, mañana sí.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Arreboles de la tarde, a la mañana sol hace.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Mediado enero, mete obrero.
Son más los días que las alegrías.
El día más claro llueve.
El que madruga, es sereno.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Una buena mañana hace buena la jornada.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
El buen enero, frío y seco.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
A buenas horas, mangas verdes
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
A cada lechón le llega su noche buena.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Para un madrugador, uno que no duerma.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.