Helada de enero, nieve de Febrero, aires de Marzo y lluvia de Mayo dan hermoso año.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Los dioses ayudan al que trabaja
En materia de dinero, no hay compañero.
Está oscuro debajo de la lámpara
Año de nieves, año de bienes.
El canal del Manzanares pocos barcos saca a mares.
De luengas vías, luengas mentiras.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Humedades de Abril, malas son de salir.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Los negocios no tienen ocio.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Cuando el pobre lava, llueve.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Negocios largos, nunca bien acabados.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Llora tus penas y deja las ajenas.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Otros tiempos, otros modos.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.