Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Agua en Marzo, hierbazo.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Del ocio nace el feo negocio.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Ama el sol, el que tiene sombra
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
La prisa será tardar.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Por donde pasa moja.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Año de endrinas, año de espinas.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Marzo en lluvias, buen año de alubias.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Al mal año, entra nadando.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
No saber de la misa la media.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Es más puntual que un ingles.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Bolsa llena, quita las penas.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.