Donde no hay celos no hay amor.
El necio o no se casa o se casa mal.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
A llorar al cuartito.
En esta vida no hay dicha cumplida.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Soltero maduro, maricón seguro.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
El amor no se mendiga, se merece.
Saco de yerno, nunca es lleno.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Renegad de viejo que no adivina.
Dios aflige a los que bien quiere.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Llegar y besar el santo.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Del monte sale, con que se arde.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Vida bien concertada, vida holgada.
Marido celoso, viejo mañoso.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Quien bien quiere, bien obedece.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Hacer favores, empollar traidores.
Al asno no pidas lana.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.