La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Llámala puta, pero no la llames fea.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Vida sin amor, años sin verano
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
De mercader a ladrón, un escalón.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
La vida es grata, a quien bien la acata.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Mal duerme quien penas tiene.
El amor lo perdona todo.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Quien come aprisa, come mal.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Al asno lerdo, arriero loco.
Ser un mordedor de pilares
A diente cogen la liebre.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
A confesión de parte relevo de prueba.
Atáscate, que hay lodo.