Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
La sangre del pobre el rico se la come.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Quien se casa, mal lo pasa.
Vale más tener que no desear.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Carnero, comer de caballero.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Tal vendrá que tal te quiera.
La que da beso da d'eso.
El que no ama, no se desilusiona.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Más vale bien amigada que mal casada.
Casa hecha y mujer por hacer.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
No hay dicha, sino diligencia.
El dinero hace al hombre entero.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
El que se afloja se aflige.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
El trato engendra el cariño.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Pa'trás como las del marrano.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Donde hay dolencia, haya paciencia.