Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
A la mujer y al mulo, en el culo.
A la fortuna, por los cuernos.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Dar limosna no aligera la bolsa
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Arte para lograr es el dulce hablar.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Quien es feliz habla poco
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
La alegría intensa es cosa seria
Quien hace malas, barrunta largas.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Los negocios no tienen ocio.
Para el avaro, todo es caro.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Dar es corazón, pedir es dolor
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
La larga visita la alegría quita.
Cada cual decía del amor que tenía.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Rodilla de lana a su dueño engaña.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.