El ídolo adulado pronto ennegrece
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Por San Blas, el besugo atrás.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Es pan comido.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Cuatro ojos ven más que dos.
Un mal pequeño es un gran bien.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Así se mete, como piojo en costura.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
No solo de pan vive el hombre.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Cosa rara, cosa cara.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Consejos vendo y para mí no tengo.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
¿De que vas, Santo Tomas?
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Un amigo vale cien parientes
Hay que andar más tieso que un ajo.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.