Nadie da lo que no tiene.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Pocas palabras son mejor.
Café cocido, café perdido.
Ha de salir la corneja al soto.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
La mala fe, no pare hembra.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Esto es pan comido.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Cada cual sabe de la pata que cojea.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Quien bien siembra, bien coge.
Una obra acabada, otra empezada.
A Dios, lo mejor.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
La mejor palabra es la que no se dice.
El que no arriesga no gana.
El Rey es poco para su porquero.
Nada contra la corriente.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Comer y rascar todo es empezar.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Irse con la música a otra parte.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Indio comido, puesto al camino.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
El que bien te quiere te hará llorar.
Camino malo, pásalo pronto.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.