El amor es ciego.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Las arrugas son la tumba del amor
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
A chico caudal, mala ganancia.
Jugar al abejón con alguien.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
De amores el primero, de lunas las de enero.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Amor de lejos, felices los cuatro
La mujer decente, sufre más que se divierte.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Fingir locura, es a veces cordura.
La Cruz, la viña reluz.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Los vicios no necesitan maestro.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.