Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Perro que ladra, guarda la casa.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Paso a paso, se va lejos.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Los burros se buscan para rascarse.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
El amor entra por los ojos.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
La verguenza es último que se piedre.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Feo, pero con suerte.
Todas las cosas pasan como el viento.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Apaga la luz, Mañosón!
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
El que se apura, poco dura.
Es el tercero en discordia.
Año bisiesto, año siniestro.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Camina más una hormiga que un buey echado.
El celoso no puede ser jocoso.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El que ríe el último, ríe mejor.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Casa de mantener, castillo de defender.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Por puerta abierta ladrones entran.
La casa esta donde el corazón.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Una uva a ratitos, abre el apetito.