Amor con celos, causa desvelos.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Casa cerrada, casa arruinada.
Hacer ruido, para sacar partido.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Creer a pie juntillas.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Si vas al médico, es que estás enfermo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Querer matar dos moscas de un golpe
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
A mucho hablar, mucho errar.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
La vida da muchas vueltas.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Estoy hasta las manos.
A fullería, cordobesías.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.