Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Burro que piensa bota la carga.
La glotonería acaba con muchos.
Quien escucha, su mal oye.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Quien no se arriesga no cruza el río
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Cada oveja con su pareja.
Hechos son amores y no buenas razones.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Esto parece el coño de la Bernarda.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Un Julio anormal seca todo manantial.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Caldera observada no hierve jamás.
Hombre osado, bien afortunado.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.