Una sola vez no es costumbre.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Dar carne al lobo.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Írsele a uno el santo al cielo.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
¿De que vas, Santo Tomas?
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Amor de dos, amor de Dios.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Cada uno en su casa es rey.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Más partido que galleta en bolsillo de borracho.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Quien mucho desea, mucho teme.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Bailo bien, y echáisme del corro.
A comida de olido, pago de sonido.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
Agárrate, que hay curvas.