Guay del malo y de su día malo.
A mucho amor, mucho perdón.
Campo florido, campo perdido.
Dios nos coja confesados.
Despacito por las piedras
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Como turco en la neblina.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Hacer castillos en el aire.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
La ocasión asirla por el guedejón.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Se las sabe por libro
No acose, que la están peinando.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Volver a inventar la rueda.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Años de nones, muchos montones.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Tanto ganado, tanto gastado.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Dando dando, palomita volando.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
¿Quién con una luz se pierde?
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Los celos ciegan la razón.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Quien mocos envía, babas espera.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.