Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Don López, que mata siete de un golpe.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
Casa de Dios, casa de tos.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Ser el último orejón del tarro.
Llamame tonto y dame pan.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Renegad de viejo que no adivina.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Cada necio quiere dar su consejo.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
La zagala y el garzón, para en uno son.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Más ven cuatro ojos que dos.
Dulce y vino, borracho fino.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Muchos componedores descomponen la novia.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
A liebre ida, palos al cubil.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
El que más madrugo, un talego se encontró.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.