El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
A traidor, traidor y medio.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Qué pacaya te echaste encima!
Cazador y cazado confían en Dios.
A mala venta, mala cuenta.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Ofrecer el oro y el moro.
Buen pedidor, mal dador.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Esto es pan comido.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
En Noviembre, mata tus cerdos.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
.Usted no necesita un palo grande para romper la cabeza de un gallo
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Ayunar, o comer truchas.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
La lengua unta y el diente pincha
Ningún ladron quiere ser robado.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Botas y gabán encubren mucho mal.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Gato dormilón, no pilla ratón.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Ojo por ojo, diente por diente.
A calza corta, agujeta larga.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.