Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Palabra de boca, piedra de honda.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Boca sucia no habla limpio.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
A cada cabeza, su seso.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
A padre ahorrador, hijo gastador.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Casa oscura, candela cuesta.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
A mala suerte, envidia fuerte.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Amigo de todos, loco con todos
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
En Octubre echa pan y cubre.
El que bien vive, harto letrado es.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Bailar la trabajosa.
Como es el padre, así es el hijo.
La lengua queda y los ojos listos.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Hacerte amigo del juez
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
A palabras necias, bofetones.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.