Caballo que de joven no corre, dentro lleva la carrera.
Dando dando, palomita volando.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Cruz y raya, para que me vaya.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Lo poco, nunca dio mucho.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
El que mucho ofrece, poco da.
Lentejas, comida de viejas.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Esta más grande la caja que el muerto.
Palabras de santo, uñas de gato.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
El mal para quien lo fuere a buscar.
De día no veo y de noche me espulgo.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Artero, artero, más non buen caballero.
El que no asegunda no es buen labrador.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Poco mal y bien quejado.
Buen lector, mal escribano.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
El arenque cuelga de sus propias agallas