El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Hablar con bestias es para molestias.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Yegua cansada, prado halla.
Buscar los tres pies al gato.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
De vaca vieja, novilla brava.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
A pan ajeno, navaja propia.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Olla chica hace la bolsa grande.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Gente de navaja, poco trabaja.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
De boca para fuera.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Dios castiga sin dar voces.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Un perro sabe donde se tira comida.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Dios los cría y el diablo los junta.
Indio muerto no tira flecha.
A cada paje, su ropaje.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.