Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Que cada cual espante sus pulgas.
Juez airado, injusto el fallo.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Quien nada guardó, nada encontró.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Ganado suelto bien retoza.
Donde hay obras, hay sobras.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Para todo perdido, algo agarrado.
El loco, por la pena es cuerdo.
La carta, corta, clara y bien notada.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
La soledad no trae felicidad.
Allega, allegador, para buen derramador.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Donde hay pelo hay alegría.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Amante atrevido, de la amada más querido.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Buen oficio es no tener ninguno.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Real ahorrado, real ganado.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.