La mujer hacendosa es la más hermosa.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Nada es barato sin una razón.
El mundo critica, pero no mantiene.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Hay que andar más tieso que un ajo.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Año de nieves, año de bienes.
Pan tierno, casa con empeño.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Hermanos hay tanto por hacer!
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Hablara yo para mañana.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
No hay tonto para su provecho.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
En la casa del cura siempre hay hartura.
Lo bello es difícil.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Dan darán, dicen las campanas.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Hablar por la boca del ganso.