Hasta el final nadie es dichoso.
Al mal tiempo, buen paraguas.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Donde hay gallo, no canta gallina.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Para el avaro, todo es caro.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
Moda y fortuna presto se mudan.
Más vale ensalada que hambre.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
No caben dos pies en un zapato.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Ahí está la madre del cordero.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Buena mula, mala bestia.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
A burra vieja, albarda nueva.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Querer matar dos moscas de un golpe
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Hoy no se fía, mañana sí.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.