Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Cada burro apechuga con su carga.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Llevar agua al mar.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
El trabajo por la mañana vale oro.
Abril, lluvias mil.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Amor con amor se paga.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
La muerte hace reflexionar.
Quien miente, pronto se arrepiente.
A la par es negar y tarde dar.
De padres bocois hijos cubetas.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Lo que se da no se quita.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Deja que el buey mee que descansa.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
La obra alaba el maestro.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.