Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Emprestaste, perdiste al amigo.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
El follo del santo, no hiede tanto.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Más haces callando que gritando.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
De desagradecidos está el infierno henchido.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Volverse humo.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
El vino abre el camino.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Mal reposa la vida dudosa.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Es mejor precaver que tener que remediar.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.