Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Esta es la gota que derramo el vaso.
El que juega con fuego, se quema.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
A la madrastra, el nombre le basta.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Codicia mala a Dios no engaña.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Cuenta errada, sea enmendada.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Que saben las vacas de montura.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.
Que bailen los que están en la fiesta.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Tan rápido como un chisme.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
A ruin, ruin y medio.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
En la casa del cura siempre hay hartura.