En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Acarrear leña para apagar un incendio.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
No se puede servir a dos señores.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
El trabajo ennoblece.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Nada creas, sino lo que veas.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
Cazador, mentidor.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Cuidado con la adulación
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.