El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Estar como las putas en cuaresma.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Como pecas, pagas.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Quien no arrisca, no aprisca.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Para hacerse especialista, hay que quemarse la vista.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
El que más mira menos ve.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.